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Pasantía

En la semana de pasantías que nos ofreció el Colegio, yo escogí irme a Oracle, una multinacional que desarrolla bases de datos y software administrativo. Llegué el lunes a las 9:30 a.m entusiasmado por trabajar, pero pronto me daría cuenta de que este entusiasmo iba a desaparecer. Este desvanecimiento no ocurrió por experimentar cómo es el ámbito de trabajo, sino porque no se cumplió lo que el Colegio me había planteado. Pero antes de decirles por qué sucedió esto, les voy a contar qué hice en los cuatro días que pasé en Oracle. Como decía, el lunes llegué a las 9:30 y Mireya, la secretaria de Ricardo Pedroza, el presidente de Oracle en Colombia y Ecuador, me presentó el itinerario del día. Lo primero y único que iba a hacer era acompañar a los e-Talents, un grupo de estudiantes de universidad que hacen una pasantía de un año en Oracle. A decir verdad no hice mucho con ellos; después de una hora y media ya me habían aportado todo lo que podían. De ahí en adelante hasta las cuatro de la tarde me volví una carga para ellos. El segundo día, y los dos siguientes, tenía tres charlas de una hora cada una con empleados que me hablarían sobre sus cargos. Los oía durante una hora todos los días, muchas veces temas que no me interesaban. A las 12 salía a comer y volvía a las 2 para tener una charla más e irme a mi casa.

Cuando la coordinadora de este nuevo programa me preguntó en qué empresa quería trabajar yo le respondí “No me importa cual empresa sea. Quiero una donde yo tenga las manos en la masa en algo relacionado con programación”. Ella, en un tono muy convincente, me respondió que sí se podía hacer lo que yo quería. Como se dieron cuenta lo que yo experimenté en Oracle estuvo lejos de lo que tenía en mente y de lo que me habían prometido. Sin embargo, el hecho de que esto no haya sido lo que yo esperaba, no le quita lo enriquecedor que fue aprender cómo funciona una multinacional en Colombia.

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